“Seguro que incluso tú conoces el decreto de Pelagio, ¿verdad? En su lecho de muerte, menuda inspiración, prohibió... ¡la muerte! ¡Exacto! ¡La muerte! ¡Prohibida!”
“Seguro que incluso tú conoces el decreto de Pelagio, ¿verdad? En su lecho de muerte, menuda inspiración, prohibió... ¡la muerte! ¡Exacto! ¡La muerte! ¡Prohibida!”